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Según convenga

Me gusta hablar de reflexión conjunta, intercambio de experiencias y puesta en común de dudas. Podría utilizar la palabra taller de la misma manera que se emplea para nombrar el espacio que ocupa un ceramista, un ebanista, un vidriero o un zapatero. Pero como me refiero a las personas más que al espacio, le llamaré topada, encuentro, charla, coloquio, conversación… según convenga. Considero esencial saber quién forma parte del grupo y cuáles son los intereses comunes, para hacer el camino juntos.

En lo que se refiere a la transmisión de conocimientos y experiencias, me arriesgo a resultar un poco ambigua. Me baso en el método de «ensayo y error», evidentemente a partir de unos conocimientos que en el caso de la narración suelen ser muy heterogéneos, ya que no existe una formación académica en nuestro país. Cada persona llega con su experiencia y sus expectativas. Hablamos.

Me dedico a contar las historias que encuentro por los rincones, en el ombligo o en la mejilla del vecino, en los libros o en los carteles de las calles. Intento trabajar a partir de mis propias motivaciones, tan subjetivas que no se pueden trasladar a la experiencia de otros. Intento echar una mano para que cada cual descubra sus motivaciones y se lance a experimentar.

En la mochila llevo lo que llevo: técnicas y juegos, métodos para escoger el repertorio, mecanismos para estimular la imaginación y reconocer la propia manera de expresarse.

Creo que mi tarea es la de sugerir puertas de entrada, y que aquel que haga el camino conmigo escogerá si desea abrir unas u otras, o si prefiere mirar por el agujero de la cerradura, o entretenerse buscando las llaves.

Algunas propuestas:

Topadas con Patricia. Voz, ritmo y cuento.

Leer o no leer (…no es mi cuestión).

Músicas y cuentos.

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