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¿Era así de pequeña…?

¿…cuando empezó todo? Solo sé que mi cabeza llegaba a la altura de la baranda, y que era capaz de extender mis brazos por encima de ella. En las noches despejadas y cálidas mi abuela nos hacía salir al balcón con cajitas de fósforos vacías para ver cuántas estrellas podíamos atrapar. Cuando las teníamos dentro, les susurrábamos deseos al oído y luego las echábamos a volar.  Será por eso que el universo está lleno de palabras fugaces, enanas, gigantes, polares… y que, cuando menos te lo esperas y más las necesitas, caen en tu cajita de fósforos para que de nuevo las eches a volar.

Aquí estoy, jugando por primera vez con mi astrolabio, mirando el firmamento, buscando palabras. ¡Gracias por acompañarme y BIENVENID@S!

6 Comments

  1. Patricia, gracias por decidir a saltar a «la nube» y dejarnos así conocerte un poco más.
    Estoy segura de que las palabras que atrapes y convivan un tiempo contigo, ya no serán las mismas cuando las eches a volar de nuevo. Estarán impregnadas de tu calidez.
    Te seguiré. Un abrazo rechoncho! 🙂

    • Gracias a ti, madrina internauta, por mostrarme el camino. Otro abrazo!!!

  2. Pues por aquñi andaremos, claro, mirando «parriba» cazando estrellas con el único objetivo de susurrarles deseos y devolverlas a su lugar. Las estrellas más brillantes son las que más deseos llevan dentro.

    Un beso enorme

    Félix

  3. Ya decía yo que notaba algo extraordinario en el cielo estas noches atrás: ¡era alguien metiendo y sacando estrellas de una caja de fósforos!

    Seguiré atenta. Esto de los blogs es genial 🙂

    Besos
    Helena

  4. Blog bonico, oye. Ya el nombre es una pasada.
    Me he suscrito. Es la primera vez que hago algo así. Supongo que cuando tú escribas algo internet me avisará de alguna manera porque la verdad es que es una maravilla leerte.
    Abrazos

    • Pensaba yo que esto del espacio blogosférico era frío, y, fíjate, resulta que está siendo de lo más cálido. ¡Gracias, Pablo! Y gracias a todos: Vicky, Félix, Helena, Ferran, Paquita… y a los que me habéis enviado correos, y a los que ni una cosa ni la otra pero estáis ahí, lo sé. Dar las gracias me gusta y espero que a vosotros no os canse, porque me quedan razones, muchísimas razones. ¡Hasta pronto!

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